Una Reforma educativa hacia la meritocracia.

Hace varios días la noticia fue que la corte ha resuelto que los maestros deben acatar la reforma educativa, (Junio – 2015, México) en todos sus sentidos, por ejemplo, el apartado de las evaluaciones, de modo que se permitirá cesar de sus funciones a los docentes al servicio del estado que no aprueben las tres evaluaciones a que tienen derecho para su ingreso, promoción y permanencia en el cargo.

Desde luego, hay opiniones divididas, aunque según creo, la mayoría de la población estaría de acuerdo con dicha validación de reformas. Según mencionan los maestros disidentes, la evaluación no es problema, el problema es muchas otras cosas asociadas a dicha reforma.

Como el problema es extenso y complejo, por ahora me centraré en la parte de laevaluación docente. Lo que deseo comentarle a mi apreciable lector es que este tipo de reformas se llaman “reformas por la meritocracia“. La meritocracia es un sistema político que tiene por intención primaria favorecer en los puestos de trabajo a aquellos trabajadores que tengan “más méritos” para ocuparlo.

El mérito.

 

Y… ¿Cuál es la definición de mérito? Para usted, ¿Quien es un mejor maestro? ¿Aquel que expone claramente su clase frente al grupo de alumnos, o aquel que es másinteligente resolviendo evaluaciones docentes? ¿Para usted quien es el mejor médico? aquel que es un Dr. House a pesar de ser un patán con sus pacientes, o aquel médico que busca la empatía con sus pacientes y los trata con cuidado y esmero, aunque a veces olvida conceptos sobre medicina?

¿Qué trabajador de Pemex merece más meritos? aquel que está dispuesto a llenarse de lodo, aceite, chapopote y andar en la selva explorando nuevos yacimientos, o aquel que está sentado en la torre de Pemex haciendo reportes bonitos en Power Point para que el jefe se luzca con gráficas lindas y bien hechas? Cada cabeza es un mundo y le apuesto que cada quien tendrá opiniones diferentes sobre quien tiene “más méritos” para ocupar un determinado puesto de trabajo. Muchas veces debido al natural egoísmo del ser humano suele pasar que decimos: “yo tengo más mérito que él para ocupar dicho puesto”. “ese tipo no debería estar de presidente, ¡no sabe nada!” La meritocracia tiene por objetivo pues, estandarizar y definir “quien es el mejor” en una determinada área. Lo anterior, con la finalidad de que como sociedad no nos estemos peleando subjetivamente sobre quien “merece” un trabajo o una beca y quién no.

Explicando más a fondo la meritocracia, le diré que casi siempre, la meritocracia se mide con pruebas, exámenes o competencias. Un sistema meritocrático por excelencia es aquel que además de evaluar personas, las “rankea” y dice quien es “el mejor” y quien es “el peor” para ocupar un puesto.

¿Qué cosas son meritocracia y que cosas no?

Por lo regular, en el mundo laboral en México no todo es meritocracia. Hay una combinación de meritocracia y otros factores. Le detallo un resumen de cosas que son parte de la meritocracia y otras que no:

Forma parte de la meritocracia:

  1. Exámenes de conocimientos generales.
  2. Exámenes de Coeficiente intelectual.
  3. Pruebas contra el reloj, gana el que lo haga en menos tiempo.
  4. Exámenes psicométricos o de personalidad acorde al puesto.
  5. Exámenes para evaluar la permanencia.
  6. Currículum vitae estandarizados (los que se llenan en internet, según la empresa).
  7. Cuando se utiliza un periodo de prueba para varios candidatos y éste concluye con la contratación de algún candidato según desempeño observado.

No forma parte de la meritocracia:

  1. Usar la experiencia previa para determinar la persona a contratar.
  2. Considerar los trabajos anteriores de los candidatos al puesto.
  3. Basarse en las cartas de recomendación del solicitante.
  4. Escalafón de acuerdo a quien lleva más tiempo laborando en la empresa.
  5. Cuando el puesto se hereda al hijo o al cónyuge.
  6. Uso de sorteos para determinar al candidato entre varios solicitantes.
  7. Cuando el candidato se decide en una junta de ejecutivos de manera subjetiva o por votación.
  8. Cuando el candidato se contrata por la universidad de procedencia.
  9. Cuando al candidato se contrata por pertenecer a una asociación civil, sindicato o a un partido político (clientelismo).
  10. Cuando se contrata al que proponga una remuneración más baja.
  11. Cuando se contrata al que es pariente o amigo del jefe ignorando aptitudes (esto último suele llamarse nepotismo o amiguismo, según el caso).

Me parece que a alguien que digne de ser humanista, tal concepto de “rankear humanos por sus “méritos” le incomodaría bastante porque pensaría que las pruebas y exámenes no definen quien es mejor que otros.

Análogamente me parece que algún empresario o emprendedor que busque al personal más capacitado, haría un balance adecuado, dándole mayor peso, a los méritos del candidato.

La Meritocracia y las opiniones sobre ella, desde el cristal con que se mire.

Opinando sobre la meritocracia, hay quienes se van por los extremos: Hay quienes dicen que todos los puestos de trabajo deben ganarse por méritos (menos el suyo propio) y hay quienes dicen que todos los puestos de trabajo deben darse democráticamente a la gente les guste o no (menos el suyo propio) o bien, todos los puestos deben ganarse por escalafón o sindicato (cuando ellos están en una situación de ventaja) y hay quienes dicen que todos son libres de trabajar en lo que quieran y si no trabajan es porque no quieren (mientras ellos ya tengan trabajo). Lo cierto es que prácticamente siempre exigimos que se evalúe a los demás y no a nosotros, porque suponemos que lo que hacemos siempre está bien hecho, según nosotros mismos (¿alguien dijo autoevaluación? ¡Eso no es meritocracia!). En resumen “Hágase la meritocracia en todos lados, menos en mi casa porque aquí ya todo está bien”.

Lo anterior ha dado pie a una actitud extraña que algunos llaman “envidias laborales”. Que consiste en más o menos lo siguiente:

Si yo No tengo un puesto que otro tiene:

  1. Considero democrático y legítimo que yo pueda retar al incumbente y si por méritos le gano, quitarle el trabajo a aquél para quedármelo yo.
  2.  Si no puedo obtener el empleo que deseo, me gustaría que quien lo posee, lo pierda de una u otra forma porque, aunque yo no lo gane, él tampoco tiene méritos”.

Si yo tengo un puesto que otros No tienen:

  1. Considero que yo me lo gané fruto de mi esfuerzo y si otros no están donde yo estoy, es porque yo me esforcé más que ellos: yo siempre soy muy trabajador y ellos siempre son unos flojos.
  2. Considero injusto que alguien quiera retarme en mi puesto de trabajo, puesto que yo me lo gané desde hace años y lo sigo mereciendo pues la prueba más evidente de que lo merezco es que yo se que lo estoy haciendo bien.

Como puede ver, los argumentos son falaces o pecan de subjetivos, aunque aun así son muy comunes en nuestros sistemas de pensamiento. Este tema da para más en lo social, pero por ahora me detengo.

Por otra parte, si usted, querido lector es de los que piensa que “yo no soy ni mejor ni peorque nadie, yo no necesito que me comparen con nadie” entonces… Probablemente a usted le causa cierta incomodidad la meritocracia!😉

Desconozco si hay estadísticas que hablen si a la sociedad mexicana le gusta competir por un empleo o estudios a través de pruebas y exámenes que los rankean. La prueba Ceneval que se aplica para ingreso a universidades, el ENARM, el TOEFL y otras pruebas, son pruebas meritocráticas principalmente. Supongo que quienes salen bien en dichas pruebas, estarán a favor, y quienes salen muy bajos, en contra.

El mejor lugar para empezar la meritocracia.

Como quiera que sea, nos guste o no, la meritocracia está llegando para quedarse. Así que tengo una reflexión sobre cómo usar la meritocracia en la política y para los políticos de nuestro país. A continuación la expongo:

“El ejercicio del poder público debe ser una actividad medida por la meritocracia en primera instancia. El Gobierno debe predicar con el ejemplo.

¿Qué significa esto?

Significa en concreto lo siguiente:

  1. Todos los políticos deben estar obligados a rendir declaraciones de patrimonio. Sus ingresos y estados de cuenta deben ser públicos siempre. Quien no lo haga, debe ser despedido inmediatamente. NO tiene los méritos (de transparencia) para estar ahí. Cualquier ciudadano debe poder saber cuánto dinero tiene en el banco un político a cualquier hora y día del año a través de una simple consulta en Internet.
  2. Todos los políticos deben ser evaluados constantemente si no consumen drogashabitualmente. Si ocurre, deben ser cesados inmediatamente de sus puestos.
  3. Toda la clase política debe tener el grado mínimo de Licenciatura para ejercer, además de pasar exámenes generales de Ciencias, Historia y Administración pública cada año. Si reprueban, serán despedidos.
  4. Si los legisladores no asisten a sus sesiones en sus cámaras que les corresponden, deben ser cesados de sus empleos si sus faltas son constantes y continuadas. Si sus faltas son esporádicas, deberán perder el ingreso económico de ese día.
  5. Si la clase política tiene un enlace de negocios o vínculo familiar con empresarios o sindicatos generando un conflicto de interés, inmediatamente deben ser cesados de sus puestos y tachados públicamente para que nunca  puedan acceder a un puesto de elección por posible corrupción.
  6. Si un político se observa que ofrece estímulos al voto a la sociedad y hay pruebas en video de ello, el político pierde su puesto inmediatamente.
  7. Serán comisiones ciudadanas las que verifiquen el cumplimiento de los estándares para el ejercicio de la meritocracia en la política, con la finalidad de obtener una nueva clase política preparada para cumplir su deber de servir a la ciudadanía con transparencia, calidad y eficacia. Estas comisiones ciudadanas definirán a los suplentes, de acuerdo a estándares de pruebas meritocráticas tales como exámenes de conocimientos y currículum estandarizado para participantes.

Como puede ver amigo lector, la meritocracia incomoda cuando al que evalúan es a uno. Pero cuando se evalúa a alguien más, parece que nos encanta escucharlo. Parte de esta meritocracia, de hecho ya se aplica en la administración pública federal, aunque suele haber maneras de evadirla.

Lo invito a que si usted ve a una persona feliz porque evaluarán a maestros y los correrán, pregúntele: ¿Le gustaría que lo evaluaran a usted en lo que hace? ¿Sí? ¡Que bueno! ¿No? ¿Le gustaría que los políticos sean constantemente evaluados por parte de los ciudadanos? ¿Sí, no? ¿Qué debemos hacer primero: evaluar maestros o evaluar a lospolíticos?

Al final no nos metamos en problemas: Que la meritocracia empiece desde el gobierno. Primero veamos los resultados ahí y después hablamos de aplicarla en otros lados y a otras personas. Que deje primero de existir el clientelismo del sistema de partidos políticos, luego que deje de existir el clientelismo en el sistema de capitalismo de cuates en el sistema empresarial. Finalmente que deje de existir el clientelismo en el sistema de sindicatos charros. Si no funciona bien en las primeras etapas mencionadas, difícilmente funcionará mejor en la educación.

Aceptación de facto de la meritocracia.

Desde luego que todos en mayor o menor medida, a pesar de sentirnos humanistas anti meritocráticos, hemos aceptado la meritocracia. Hemos aceptado que el alumno que saca 5 es burro y merece menos que aquel que saca 10. Hemos aceptado que si alguien no pasa una prueba es tonto y aquel que si la pasa (aunque sea de panzazo) es un experto en el área. En general, yo no defiendo mucho la meritocracia pero acepto que en muchas ocasiones, es útil. Hay países que la ocupan muy a menudo. Algunos de ellos, son Singapur y Ecuador. Otros más, la ocupan mezclada con otros elementos tales como Corea del Sur, Chile, Finlandia, entre otros. Las empresas del sector TI, ven a la meritocracia con muy buenos ojos. Quizá el problema principal es evitar caer en los extremos: No todo puede ser medido con un examen, pero tampoco puede dejarse que todas las actividades laborales sean realizadas por personal no especializado o capacitado.

– Elías Ruiz.

una misma prueba, para personas muy diferentes.
una misma prueba, para personas muy diferentes.

Publicado por

eliasruiz

Serio, prudente para tomar decisiones, reflexivo, me gusta de disfrutar de una buena conversación a lo largo de una tarde. Me gusta aprender algo cada día. Me gusta disfrutar de la compañia de las personas que aprecio.

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