Lo que nos espera en México para el 2016

2016 es un año que pinta complicado para México y otros países. En primer lugar los precios del petróleo han afectado la viabilidad fiscal de México. El gobierno no puede aceptarlo públicamente, pero de facto lo tiene que hacer. En segundo lugar, la forma en que se está recuperando Estados Unidos (fortaleciendo su sector energético) y el deslizamiento hacia arriba de las tasas de interés, complica el panorama para empresas mexicanas que requieran insumos en dólares o más exactamente, se encuentren pagando una deuda en dólares. Esto no debe ser raro, pues seguramente muchas empresas mexicanas contrajeron créditos baratos durante la época del “dólar barato” en el 2009.

A continuación expongo el panorama general de la situación de México. Estos hechos revelan las dificultades a las que se enfrenta el estado mexicano en estos momentos y a futuro.

I. Bajos precios del petróleo que reducen el margen presupuestal del estado.

Desde el gobierno de Felipe Calderón, el estado se acostumbró a tener un presupuesto mas elevado cada año gracias a los altos precios del petróleo crudo. En lugar de aprovechar esta oportunidad para mejorar la productividad de Pemex, el gobierno de Calderón vio la oportunidad histórica de emprender proyectos de fuertes inversiones como el seguro popular, el incremento de la oferta educativa de tipo universitario, el incremento de la seguridad, mayores participaciones fiscales para estados y municipios, entre otros. El resultado fue un estado más gordo y mas filantrópico (sí, sí, el ogro filantrópico de Octavio Paz). Si bien nadie alega lo que se hizo en favor de un seguro de cobertura para personas con menores recursos ni tampoco se alega la nobleza de incrementar la oferta universitaria, el resultado fue que se consiguió un estado con mas compromisos fiscales. Para colmo de males, el gobierno de Peña Nieto continuó con esta misma línea: Seguir incrementando el gasto público “pensando” que los precios del petróleo iban a seguir altos. El gobierno de Peña Nieto fue aún más lejos: Diseñó una reforma energética que resultase atractiva para inversionistas extranjeros “pensando” que vendrían fuertes inversiones debido a que el sector generaría buenos rendimientos dadas las circunstancias de altos precios. La reforma se vino abajo en los hechos: Hoy en día, al tener el sector de la energía precios bajos, no hay mucho interés del sector privado en emprender inversiones muy altas (más de mil millones de dólares) y con un tiempo de retorno de inversión muy largo (más allá de diez años). Por lo anterior, el impacto de la reforma energética en materia de generación de empleos es marginal.

Crítica: Lo criticable aquí puede ser mas bien un gobierno federal que regaló mucho dinero proveniente del petróleo a gobernadores estatales corruptos que hicieron lo que quisieron con este dinero. Ejemplos sobran: En Veracruz, Coahuila, Quintana Roo, Chihuahua, Sonora, Colima, Chiapas, Guerrero, Michoacán, Tabasco y otros estados no queda claro qué gastaron, cuánto gastaron y cómo gastaron. La opacidad reina en el destino final de recursos obtenidos. La pregunta que yo me hago es ¿A cambio de qué hubo un gobierno federal tan permisivo con gobernadores estatales corruptos que pudieron utilizar dinero a sus anchas y contraer créditos de forma irresponsable e impune?

II. Incremento del endeudamiento público. 

Con sus bemoles, un mérito que tuvieron los gobiernos de Ernesto Zedillo y Vicente Fox fue que el manejo de la deuda fue relativamente prudente. Zedillo trató de bajar, por diversos medios, la deuda externa. Si bien incrementó la deuda interna vía fobaproa, No fue el caso de la externa. Ocurrió de manera similar durante el gobierno de Fox. Para el caso del gobierno de Felipe Calderón, con el argumento de utilizar una política “contracíclica” en la epoca de la recesión del 2009, Se buscó en todos lados la manera de “disparar” la deuda pública hasta donde pudiese ser posible. Aunque parecía un contrasentido aplicar programas de austeridad (como eliminar luz y fuerza del centro) y al mismo tiempo hiperendeudarse para incrementar la burocracia alta del estado (equivale a pisar el freno y el acelerador al mismo tiempo), el resultado fue que los tres últimos años de la administración Calderonista tuvieron un “amortiguamiento de la crisis” vía el gasto público. Aunque esto último es debatible sobre los pros y los contras de hacer tal cosa, tal tesis es sustentada por los mismos Calderonistas como una estrategia correcta. Cuando entra Enrique Peña Nieto, no hubo un cambio en este sentido: se continuó con el elevado endeudamiento y ahora ya estamos llegando a una deuda pública que ronda el 50% del PIB.

Crítica: La deuda fue a parar a gasto corriente e incremento de la burocracia. Aunque hay aspectos positivos como un mayor gasto social y educativo, la pregunta que cabe hacerse es si no era mejor utilizar el dinero proveniente de deuda en inversión, y reducir la deuda de pemex / cfe, por ejemplo.

III. Exportaciones en un escenario de bajo consumo mundial.

Este problema es sistémico. El comercio mundial está bajando. Tanto por la menor demanda de bienes y servicios como por un precio más bajo de éste. México, a ser economía emergente, depende mucho del mercado de exportaciones. Se espera a mediano plazo que No mejore el déficit comercial. Si este déficit se mantiene, los dólares de reserva se irán esfumando lenta y gradualmente.

IV. Grado de apalancamiento financiero del sector privado.

una parte del sector privado se “emocionó” con la crisis del 2009 y al ver bajísimas tasas de interés en moneda dólar, decidieron pedir prestado a cantidades realmente audaces con el fin de expandir sus negocios, invertir en otras zonas, mejorar la productividad etc. El problema principal de esta deuda es que, si fue a tasa variable, ya estarán empezando a sentir la presión de pagar en un escenario donde la tasa de interés de la deuda contraída sube mientras el producto o el servicio que venden… ¡No se vende en este escenario de recesión! Peor aún, hay algunos que lo que venden, se vende en pesos, no en dólares, de modo que la devaluación suave del peso frente al dólar que ha venido ocurriendo les hace más grande la deuda que ya tienen.

Crítica: Lo que pensaron algunos privados que fue buena idea (pedir prestado en dólares a baja tasa de interés variable) se ha convertido en un dolor de cabeza para las mismas empresas. Seguramente ya están recortando personal y reduciendo salarios a sus trabajadores.

V. El tipo de cambio vs. la inflación.

No es muy claro cuál es el tipo de cambio adecuado para México. En parte, la devaluación del peso en los últimos meses fue lo que logró que México no entrase en recesión. Si se permite que se devalúe un poco más el peso de forma gradual, el resultado puede ser benéfico para la industria, aunque con efectos perjudiciales poco claros para el sector financiero. Si por el contrario, Banxico sube la tasa de interés para impedir que se devalúe la moneda, el resultado será una industria aún más frenada y con mayores despidos. Me inclino a votar por un tipo de cambio más bajo: que llegue a 20, de forma lenta y gradual.

VI. El costo del crédito sigue siendo alto para el sector privado.

Actualmente, el crédito interno es caro (y así lo ha sido). Es por esta razón que líneas más arriba mencioné como empresas mexicanas pidieron prestado en el exterior, para aprovechar las bajas tasas de interés del dólar. No se mira a futuro que el crédito interno baje, aunque los bancos hagan ofertas tipo buen fin con meses sin intereses. Este tipo de créditos son inútiles para fomentar la inversión, solamente mantienen el consumo para una población media con un bajo poder de compra. Este problema parece no tener solución, a menos que el estado cambie las reglas del juego. Lo dudo.

 Los seis puntos anteriores reflejan la difícil situación actual. Para complicar las cosas (aún un poco más) a mediano plazo hay también problemas. Enuncio cuatro de ellos:

I. Exceso de oferta de universitarios.

Desconozco las razones, quizá populistas o quizá de buena fe, pero en los últimos años se incrementó de manera notable la oferta universitaria. Hoy tenemos más jóvenes con licenciatura de los que necesita el país. Esto es una ventaja y una desventaja: La ventaja es que hay muchas opciones para contratar a alguien con licenciatura (e incluso con postgrado) La desventaja es que, por el exceso de oferta, el salario de tales universitarios será muy bajo: ronda de los 4 mil pesos a los 8 mil pesos mensuales en sus primeros años de trabajo. En otros países, los universitarios inician su vida laboral ganando más de 20 mil pesos mensuales, considerando paridad de poder adquisitivo. Este problema exige buscar la manera de integrarlos a un sector laboral con mejor ingreso. Hay dos formas de resolverlo. La fácil y la difícil:

Fácil: privatizar parcialmente la educación superior, de modo que, si el costo de la universidad pública es, al día de hoy, de aproximadamente 20 mil pesos para una licenciatura, en unos años gradualmente suba a 100 mil pesos. Esto hará que pocos estudiantes entren y/o terminen la universidad, bajando el exceso de oferta de universitarios. Esto mejorará los salarios de los que sí tengan licenciatura o posgrado. Adicional a esto, al haber costos altos en las colegiaturas, sólo terminarán los que consigan una buena beca, mejorando la calidad.

Difícil: hay que aprovechar mejor el boom de los jóvenes, hay que reestructurar las carreras y quitar las que signifiquen un exceso. Evaluar el potencial de nuevas carreras universitarias involucrando nuevas tecnologías y replantear la misma educación universitaria: plantearla como formadora de empresas y no como generadora de profesionistas. Facilitar el acceso al crédito en ellos y con costo bajo, para que puedan montar empresas. Incentivar fiscalmente a las empresas que contraten jóvenes sin experiencia y/o capaciten a jóvenes.

De la opción fácil no se ve que haya intenciones de momento, pero me parece que con el tiempo, por razones de presupuesto, se tendrá que fragmentar el subsidio a la educación: parte del mismo tendrá que ser cubierto por los padres del estudiante (o el mismo estudiante, estudiando a tiempo parcial). De la opción difícil se han hecho intentos de parte del SAT, pero no se espera que se generen negocios de alto valor agregado o de altas tecnologías a corto plazo. En parte por eso es una opción difícil.

II. Deflación mundial

La deflación mundial mantiene su tendencia, aunque hay países que lo pueden pasar “menos peor” (como Estados Unidos)  y hay países que lo pasarán peor. Los países que lo pasarán peor son aquellos que dependan del petróleo (México), que basen su economía en exportaciones (México) y que buena parte de sus esperanzas de entradas de divisas las pongan en inversión extranjera (México). Sí, este escenario no es halagüeño para México.

III. Pobre aprovechamiento del boom de los jóvenes en México.

México tiene un potencial de Jóvenes en edad laboral muy elevado, que alcanzará su pico por allá del 2025. Este potencial no se ve aprovechado ni por el estado ni por el sector privado. Pareciera que lo que interesa es tener muchos jóvenes para mantener la mano de obra barata. Pero el rey en mano de obra barata es Asia, de modo que depositar todos los esfuerzos en este sentido no nos llevará a aprovechar el potencial de jóvenes adecuadamente. La sugerencia aquí es potenciar la formación de nuevas empresas compuestas de jóvenes. Para lograrlo es necesario fomentar la capacitación, la facilidad de creación de empresas, el apoyo desde las universidades y la facilidad de contratación. Así como la inclusión de capital semilla y de riesgo para estas empresas. Aunque hay esfuerzos desde el SAT y desde instancias como Conacyt, el tamaño es aún pequeño comparado con la cantidad de jóvenes que tiene México. Y considerando que la capacitación cuesta dinero y tiempo, parece que está pasando el tiempo y se está ignorando el problema. Los esfuerzos deben ser concentrados en salud (servicios de salud para extranjeros y para tercera edad), tecnologías (vistas como un servicio), capacitación técnica, energías, alimentos  y formación de negocios.

IV. Poca visión en cuanto a inversión en capacitación continua.

Este aspecto va de la mano con el punto anterior. El pobre aprovechamiento de los jóvenes ante su exceso de oferta ha hecho que haya un escaso interés en la capacitación continua: “Yo como empleador, capacito al que me sirve y cuando ya no me sirve, lo sustituyo por otra persona”. El enfoque está basado en aprovechar como sea el exceso de oferta laboral, pero no está enfocado en la capacitación a mediano plazo. Esto provoca que haya poca productividad en algunas empresas mexicanas, ya que su “valor agregado” está basado en los bajos salarios que pagan a sus trabajadores para poder vender un producto de mediana calidad, a un bajo precio. Aunque hay esfuerzos en la industria de productos orgánicos, que son productos de mejor calidad, sus procesos son en su mayoría, artesanales, haciendo que la capacitación también se deje de lado. Teniendo una productividad, aún baja. Donde se han visto mejores esfuerzos es en el campo pero, este sector impacta poco en el producto interno bruto, de modo que su beneficio no se observará hasta pasados varios años.

Acciones:

El panorama para México es de un crecimiento lento, modesto, con pobre aprovechamiento de jóvenes y universitarios y una caída lenta del poder adquisitivo del trabajador. Todas las reformas de “gran calado” han sido realizadas, con la salvedad que en pocos años y alguien (sea político, empresario, o líder influyente) volverá a decir que “ahora sí necesitamos, (otra vez) reformas de gran calado”.  Este juego de siempre necesitar reformas, es perverso y chantajista, al que ya estamos acostumbrados los mexicanos aunque parecemos no comprender. Por la parte de los que aplican las reformas, parece que siempre están pensando en reformas, las ejecutan, no les funcionan, y se inventan otras que aseguran sí funcionarán, repitiendo el ciclo.

Por ahora, el panorama mundial es adverso. Por la parte del amable lector recomiendo las siguientes acciones:

Conservar el empleo actual. No es aconsejable tomar riesgos en estos momentos.

¿Busca trabajo? Los sectores que se están moviendo son los siguientes: automóviles y transportes, Actividades agropecuarias, telecomunicaciones y asistencia y servicios médicos en enfermedades crónicas y gerontológicas.

No realice gastos de consumo ni de lujo, ahorre, para un imprevisto de salud.

No es tan prioritario tener casa propia. En ocasiones rentar vivienda, si no es cara, tiene un mejor rendimiento que pagar durante muchos años vivienda propia que a la larga puede que no sea su vivienda permanente debido a la movilidad laboral.

Si tiene hijos pequeños, y planea darles universidad, ahorre ahora hasta que tengan 18 años, para tener un extra en caso de que los costos de las colegiaturas se eleven.

Analice cuidadosamente su Afore. Busque la manera de que le dé un mejor rendimiento. Considere aportar un poco más.

Conserve su salud, el costo en salud se elevará suavemente en los próximos años.

Si tiene formación universitaria en áreas de alta oferta tales como derecho, contabilidad, administración, diseño gráfico, informática, comunicaciones, medicina o psicología, busque estudiar alguna especialización o adquirir experiencia en una sub-área de su formación a fin de tener una experiencia con valor agregado, que le permita tener mejores oportunidades.

A futuro la educación privada y la pública tendrán las mismas oportunidades laborales (a menos que las universidades privadas reduzcan la oferta) de modo que no es tan aconsejable matricular a sus hijos en educación universitaria privada, a menos que usted vea beneficios claros y concretos. Tales recursos los puede destinar a otras actividades.

En contraparte usted y sus hijos deben ser bilingües, a manera de tener una extra muy apreciado en el mundo globalizado.

Y por el momento es todo. Si las cosas no suceden como espera, no se desanime. Este panorama es similar no solamente para mexicanos, sino también para latinos, europeos y asiáticos. recuerde que la crisis es también sistémica.

saludos,

Elías Ruiz

Publicado por

eliasruiz

Serio, prudente para tomar decisiones, reflexivo, me gusta de disfrutar de una buena conversación a lo largo de una tarde. Me gusta aprender algo cada día. Me gusta disfrutar de la compañia de las personas que aprecio.

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